Desarrollo psicosexual en la infancia y la adolescencia

La identidad sexual se establece al final de la adolescencia. Esto supone la integración de los impulsos sexuales a la personalidad total de manera concordante con diferentes aspectos del desarrollo del/ de la joven, siendo capaz de unificar y relacionar diversos aspectos como su sexualidad, normas, valores, ética y objetivos en la vida.

Como se ha analizado, la adolescencia constituye una etapa en el desarrollo del ser humano llena de retos y demandas. Uno de los objetivos fundamentales es el desarrollo de una construcción de identidad.

Paralelamente, durante la adolescencia muchos de los pensamientos, sentimientos y deseos de los adolescentes están dirigidos a su sexualidad.  Este proceso, a menudo, se acompaña de preocupación, confusión e incertidumbre, especialmente en lo referente a la orientación sexual, ya que se empiezan a sentir emociones y afectos con una carga libidinal hacia otras personas. Con mayor frecuencia esta orientación es heterosexual, pero en otros casos puede adquirir características homosexuales o bisexuales, lo que frecuentemente genera mayores conflictos que los propios de la adolescencia ((4)).

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((4)). González E, Martínez V, Leyton C, Bardi A. Orientación sexual: un desafío actual para la atención de adolescentes. Revista de la Sociedad Chilena de Ginecología Infantil y de la Adolescencia [Internet]. 2004; 11 (3): 69-78. en: http://www.cemera.cl/sogia/pdf/2004/XI3orientacion.pdf

Etapa de lactancia (primeros dos años de vida)

Este período se caracteriza por la total dependencia del niño/a de sus cuidadores/as, requiriendo de ellos/as para la satisfacción de sus necesidades básicas.

Si las necesidades del niño/a son satisfechas con poca frustración se producirá una sensación afectiva de seguridad. Esto se manifiesta a través de la lactancia, las caricias, la voz y las miradas. La repetición de esta experiencia va generando en el/la lactante una representación interna de que sus cuidadores/as están para reconfortarlo/a, conformándose un vínculo seguro con ellos/as y, constituyéndose un sentimiento de seguridad básica.

Si sistemáticamente no se satisfacen sus necesidades, el/la lactante tiene sentimientos de inseguridad, incorporando una representación mental del mundo como un lugar hostil con una mayor probabilidad de desarrollar un vínculo no seguro (ambivalente, con actitud de evitación o desorganizado).

De acuerdo a Erikson, desde el nacimiento hasta los 12 a 18 meses es el período de confianza básica versus desconfianza, desarrollándose el sentido de si es posible o no confiar en el mundo. La virtud a lograr en este período es la esperanza.

Desde el punto de vista cognitivo, de acuerdo a Piaget, esta etapa del desarrollo está caracterizada por la inteligencia sensorio-motriz, donde el desarrollo intelectual va estrechamente unido a la acción que el/la niño/a haga sobre el medio ambiente, aprendiendo a través de los sentidos y las actividades motrices.

De acuerdo a Freud, desde el nacimiento hasta los 12 a 18 meses es la etapa oral, en que la principal fuente de placer está dada por actividades realizadas con la boca.

Etapa preescolar (2 a 5 años)

Se caracteriza por grandes cambios a nivel biológico de tipo madurativo que posibilitan la marcha, el control de esfínteres y la aparición de la función simbólica y, con ella, del lenguaje.

El/la niño/a se opone frecuentemente a las órdenes de la autoridad con obstinación y terquedad como una forma de autoafirmarse frente a los demás, es por eso que también se denomina a esta etapa como “edad de la obstinación”. Esta situación es un indicador de que el/la niño/a está descubriendo y desarrollando su propia identidad.

El juego se presenta en el/la niño/a como una forma de ensayar la función simbólica recientemente adquirida. A través del juego representa roles, escenarios, etc. De un juego simbólico individualista pasa progresivamente a uno colectivo donde debe jugar con otros/as niños/as para lograr sus objetivos. Este juego simbólico colectivo imita comportamientos de las personas adultas, lo que favorece la adecuación a los roles que va a tener en relación a su género.

En este momento del desarrollo aparece la curiosidad sobre lo sexual. Con una progresiva exploración sobre su cuerpo los/las niños/as comienzan a conocerse, y de esta forma se hacen comunes los juegos como, “el papá y la mamá” y “el/la doctor/a”. En la exploración de los genitales aparecen sensaciones placenteras, lo que favorece la conducta de auto-estimulación o masturbación infantil. Estas conductas pueden estar acompañadas por sentimientos de temor o inhibición, lo que en gran forma dependerá de la reacción de los/las adultos/as frente a éstas, haciendo importante el diálogo y orientación con cariño. Puede ayudar el explicarles el concepto de los genitales externos como partes del cuerpo “privadas”. 

El pensamiento es egocéntrico, mágico y concreto, lo que se debe tener en cuenta cuando los/las niños/as hacen preguntas sobre sexualidad.

De acuerdo a Erikson, desde los 18 meses a los 3 años es la etapa de la autonomía versus vergüenza o duda, desarrollándose un equilibrio de independencia. La virtud a lograr durante esta etapa es el deseo. Desde los 3 a los 6 años, es la etapa de iniciativa versus culpa, en que el/la niño/a desarrolla la iniciativa al intentar cosas nuevas y no se deja abatir por el fracaso. La virtud a lograr en esa etapa es el propósito.

A nivel cognitivo, de acuerdo a Piaget, de los 2 a los 7 años se pasa a una inteligencia representacional que está constituida en esta etapa por el pensamiento pre-operacional o simbólico, utilizando las palabras para representar personas, lugares, hechos, etc.

Freud denomina etapa anal desde los 12 a los 18 meses hasta los 3 años, debido a que el/la niño/a se centra en el control de esfínteres donde experimenta placer frente el hecho de acumular, retener y expulsar, lo que le da más control y la posibilidad de hacer valer su voluntad y, por lo tanto, autoafirmarse.

También para Freud, entre los 3 y los 6 años es la etapa fálica en que la zona de gratificación es la región genital. En esa etapa se da el complejo de Edipo en los niños y el complejo de Electra en las niñas.

El desarrollo moral en esta etapa es en relación a la obediencia para evitar un castigo o para provecho propio.

Etapa escolar (desde los 6 años a la pubertad)

En esta etapa comienza un período de formación y aprendizaje formal en la escuela. El/la niño/a necesita sentirse integrado/a con los grupos de pares. Son comunes las amistades entre niños/as del mismo sexo, reafirmando los roles de género.

De acuerdo a Erikson es la etapa de destreza versus inferioridad, en que el/la niño/a debe aprender destrezas de la cultura a la cual pertenece o enfrentarse a sentimientos de inferioridad. La virtud a lograr es la competencia. Es una etapa de mucho trabajo intelectual donde el/la niño/a va permanentemente probándose a sí mismo/a y consiguiendo resultados a través de su acción en el mundo.

A nivel cognitivo, según Piaget, de los 7 a los 12 años se produce un cambio en el tipo de pensamiento, desde uno intuitivo hacia una organización de operaciones concretas. Este nuevo pensamiento permite establecer relaciones de causalidad, combinando experiencias con una visión más individual y crítica sobre el mundo que los/las rodea.

De acuerdo a Freud es la etapa de latencia, descrita como un momento de aparente calma comparado con otras etapas. Sin embargo, los impulsos sexuales a menudo no están latentes y se expresan mediante la curiosidad sexual, exploración genital y masturbación.

El desarrollo moral en esta etapa se denomina convencional, donde se hace lo correcto para agradar a otros o para obedecer la ley.

Conductas sexuales anormales

Debe ser motivo de preocupación y de evaluación de salud mental:

  1. Las conductas sexuales que no sean propias de la edad, que hagan sospechar un abuso sexual, como dibujar o jugar simulando relaciones sexuales, pedirle a los demás que toquen sus genitales, etc.
  2. La masturbación compulsiva que se constituye en la única o mayor fuente de satisfacción o alivio de tensión, que produce retraimiento social o que ocurre en público.
  3. La disconformidad persistente con el sexo asignado o el rol de género correspondiente, asumiendo modales y conductas que corresponden tradicionalmente al otro género.

Adolescencia (entre los 10 y 19 años)

El inicio de esta etapa se define biológicamente con la pubertad y la finalización estaría dada por factores sociales como la independencia económica y la asunción de funciones reconocidas como “del mundo adulto”.

Se inician cambios biológicos que se evidencian a través de la aparición de los caracteres sexuales secundarios que provocan en el/la joven nuevas formas de pensar, de sentir y de comportarse en relación a sí mismo/a y los/las demás.

El impulso sexual adquiere una orientación a la búsqueda de un encuentro con otra persona y existe mucha preocupación por los cambios corporales y la propia apariencia.

Es frecuente la masturbación, la cual cumple la función de ayudar en el conocimiento del propio cuerpo, así como la liberación de tensiones de carácter sexual.

Hay un egocentrismo cognitivo, en que el/la adolescente ven el mundo y las relaciones interpersonales desde su punto de vista. A la vez, se sienten particularmente el centro de atención de las otras personas, fenómeno que se denomina “la audiencia imaginaria” o “espectadores imaginarios”.

Otro fenómeno descrito es la “fábula personal”, en que el/la adolescente tienen un sentimiento de invulnerabilidad, sintiéndose seres especiales.

Por otro lado, tienen necesidad de intelectualizar y fantasear y existe una actitud social reivindicadora, enjuiciando y criticando las normas sociales.

Las fluctuaciones de humor son frecuentes; sin embargo, la ideación suicida, las autoagresiones, los trastornos del sueño, el desánimo prolongado deben hacernos sospechar de un trastorno del ánimo.

Para Erikson, desde la pubertad a la adultez temprana es la etapa de identidad versus confusión de identidad, en que el/la adolescente debe determinar su propio sentido de sí mismo/a. La virtud a lograr es la fidelidad.

De acuerdo a Piaget, de los 12 años a la edad adulta, es la etapa de las operaciones formales, en que la persona puede pensar en términos abstractos y enfrentar situaciones hipotéticas, por lo que se denomina también pensamiento hipotético-deductivo.

Freud denomina a la etapa que se inicia en la pubertad como genital, iniciándose la sexualidad adulta ((2)).

Se espera que en esta etapa se desarrolle una conciencia moral autónoma, eligiendo valores y principios morales que trasciendan al grupo.

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((2)). Papalia D, Wendkos S, Feldman R. Psicología del Desarrollo Humano. 11ª Ed. México: McGraw-Hill; 2010

Las características con que las personas nacen y los efectos de las experiencias que viven, se influencian mutuamente, conformando el desarrollo, el cual es un proceso que dura toda la vida.

El desarrollo humano implica la integración de diversos procesos biológicos, emocionales, cognitivos y sociales. Aunque los seres humanos, generalmente siguen su curso a través de la misma secuencia general de desarrollo, hay una amplia gama de diferencias individuales.

Con un fin didáctico distintos autores han dividido al desarrollo en etapas de acuerdo a la edad, las cuales son aproximadas y, en cierta medida, se pueden considerar arbitrarias.

Se hará una breve revisión de las distintas etapas del desarrollo desde la niñez hasta la adolescencia ((1,2)).

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((1)). Martínez V. Desarrollo psicosexual del niño y del adolescente. En: Paris E, Sánchez I, Beltramino D, Copto A, editores. Meneghello Pediatría, 6º ed, Tomo Buenos Aires: Editorial Médica Panamericana. p. 282-285

((2)). Papalia D, Wendkos S, Feldman R. Psicología del Desarrollo Humano. 11ª Ed. México: McGraw-Hill; 2010