Homosexualidad en la adolescencia y la juventud

El personal de salud debiera tener en cuenta los siguientes puntos al atender a adolescentes que no son heterosexuales:

  • Derivar a otro profesional si hay dificultades personales para atenderlos.
  • Asegurar al paciente que su confidencialidad está protegida. Discutir con ellos si es apropiado que sus padres se enteren y si quieren que esa información se registre en la ficha.
  • Ayudarlos/as a pensar acerca de sus sentimientos cuidadosamente, para clarificar si hay o no confusión con respecto a su orientación sexual.
  • Identificar conductas de riesgo (conductas sexuales, consumo de alcohol y drogas) y ofrecer consejería o tratamiento si está indicado.
  • Ofrecer apoyo ante los conflictos que se pueden presentar con sus familias en el proceso de “salir del closet”.

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Se han propuesto algunas medidas que se pueden implementar en la escuela para asegurar que en la escuela se enseñe a respetar a las personas que no son heterosexuales.

  • Ampliar los programas de entretenimiento: actividades extracurriculares que tomen en cuenta a los homosexuales y bisexuales
  • Proveer atención y educación de salud adecuadas: en especial sobre la prevención de enfermedades de transmisión sexual.
  • Dar entrenamiento al personal docente y administrativo: capacitación para que puedan detectar las necesidades y brindar apoyo a los estudiantes homosexuales.
  • Presentar modelos o referencias sociales: dar a conocer modelos adecuados homosexuales que sirvan como referentes como por ejemplo celebridades.
  • Garantizar la igualdad: protección en contra de la discriminación hacia los homosexuales.
  • Crear un ambiente de seguridad: crear políticas claras en contra del hostigamiento hacia los homosexuales.
  • Dar apoyo a los estudiantes: realizar alianzas “gay/bi/hétero” que acoja a los estudiantes que estén preocupados por los temas de orientación sexual y homofobia.
  • Reformular el programa escolar: incorporar el tema de la homosexualidad  y bisexualidad en las distintas materias.
  • Diversificar el contenido de la biblioteca, los medios audiovisuales y la informática: incluir la temática homosexual y bisexual.
  • No debe darse por sentado la heterosexualidad: recordar que puede haber homosexuales y bisexuales entre los que nos rodean.

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Los resultados de un estudio chileno ((7)) muestran que son los padres los primeros generadores de consulta al descubrir la orientación sexual no heterosexual de su hijo/a. Este descubrimiento por lo general ocurre por haber encontrado una carta o haberlos sorprendido comunicándose a través de internet o por teléfono con personas homosexuales. El segundo grupo en orientar a los/las adolescentes a consultar son los/las profesores/as u orientadores de colegio, ya sea porque los/las adolescentes se los comunicaron o porque las conductas generan preocupación en el ambiente escolar.

El objetivo general es el mismo para todos los jóvenes: promover un desarrollo normal, un bienestar social y emocional y una adecuada salud física.

La principal tarea de la adolescencia es la búsqueda de la identidad, esto suele no ser muy fácil y en el caso de los adolescentes y jóvenes que no son heterosexuales o se muestran confundidos con respecto a su orientación sexual se hace aún más difícil. Pueden aislarse o ser rechazados por sus familias, pares o profesores y ser víctimas de burlas o violencia física o psicológica. Como consecuencia pueden incurrir en conductas de riesgo como deserción escolar o abandono de estudios, abuso de alcohol y drogas y conductas sexuales de riesgo. Además tienen más riesgo de presentar trastornos del ánimo, trastornos ansiosos e intentos de suicidio ((8,10)).

Otro grupo que puede también presentar necesidades especiales son quienes presentan alteración a nivel del rol o papel de género, o sea varones afeminados o mujeres masculinas que son víctimas de burlas y discriminación.

Al atender consultas de adolescentes y jóvenes es importante asegurarles la confidencialidad. Se debe crear un ambiente de confianza en el que él o ella no se sientan juzgados.

No se debe dar por hecho que todos los y las adolescentes y jóvenes son heterosexuales y, por lo tanto, las preguntas que se hacen debieran tener eso en cuenta. Por ejemplo, preguntar si ha tenido pareja o si le atrae o le gusta alguien, dando a entender que pudiera ser de su mismo o del otro sexo y preguntar con naturalidad tanto por conductas homosexuales como heterosexuales. Tampoco se debiera bromear acerca de la homosexualidad o bisexualidad, o realizar comentarios homofóbicos que desalienten a un o una joven como a el o la adolescente a plantear sus inquietudes.

Las terapias dirigidas a cambiar la orientación homosexual a heterosexual están desaconsejadas por la mayoría de las sociedades científicas internacionales que trabajan con adolescentes y jóvenes, ya que no sólo no son efectivas, sino que además podrían ser perjudiciales. Sin embargo, un profesional puede ayudar a un adolescente o joven a aclarar su orientación sexual cuando está confundido o cuando está en riesgo de presentar o está presentando alguna sintomatología o conductas de riesgo. Muchas veces sus necesidades se derivan del hecho de cómo enfrentar el tema con sus padres o cuando hay dificultades para la aceptación de esta situación.

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((1)). American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. 5 ª ed. Arlington, VA: American Psychiatric Association; 2014.

((2)). Troiden R. The formation of homosexual identities. Journal of Homosexuality.1989; 17 (1-2): 43-73.

((3)). Frankowski BL, American Academy of Pediatrics Committee on Adolescence. Sexual orientation and adolescents. Pediatrics. 2004; 113 (6): 1827-1832.

((4)). Comisión Nacional del Sida (CONASIDA), Chile. Estudio Nacional de Comportamiento Sexual. Santiago: Ministerio de Salud; 2000.

((5)). Instituto Nacional de Juventud (INJUV). 7ª Encuesta Nacional de Juventud. Santiago: Ministerio de Desarrollo Social; 2012.

((6)). Stoller RJ, Herdt GH. Theories of Origins of Male Homosexuality. Arch Gen Psychiatry. 1985; 42 (4): 399-404.

((7)). González E, Martínez V, Leyton C, Bardi A. Orientación sexual: un desafío actual para la atención de adolescentes. Revista de la Sociedad Chilena de Ginecología Infantil y de la Adolescencia [Internet].2004; 11 (3): 69-78.

((8)). Garofalo R, Wolf RC, Wissow LS, Woods ER, Goodman E. Sexual orientation and risk of suicide attempts among a representative sample of youth. Arch Pediatr Adolesc Med. 1999; 153 (5): 487–493.

((9)). Remafedi G, French S, Story M, Resnick MD, Blum R. (1998). The relationship between suicide risk and sexual orientation: results of a population-based study. Am J Public Health. 1998; 88 (1): 57–60.

((10)). Russell ST, Franz BT, Driscoll AK. Same-sex romantic attraction and experiences of violence in adolescence. Am J Public Health. 2001; 91 (6): 903–906.

((11)). Division 44/Committee on Lesbian, Gay, and Bisexual Concerns Joint Task Force on Guidelines for Psychotherapy with Lesbian, Gay, and Bisexual Clients. Guidelines for psychotherapy with lesbian, gay, and bisexual clients. American Psychologist. 2000; 55 (12):1440-1451.

((12)). Savin-Williams RC, Dubé EM. Parental Reactions to Their Child’s Disclosure of a Gay/Lesbian Identity. Fam Relat. 1998: 47 (1): 7-13.

Cuando un padre o una madre se entera de que su hijo o hija tiene o ha tenido conductas homosexuales o se siente atraído por alguien de su mismo sexo o se identifica como homosexual o bisexual, suele vivir un proceso difícil y doloroso ((12)).

Muchas veces los padres pasan por un verdadero proceso de duelo. Buscan argumentos que contradigan la posibilidad de la homosexualidad o bisexualidad de su hijo o hija. Les dicen que probablemente es una confusión propia de la edad, que no pueden estar seguros de su orientación sexual si no han probado el tener relaciones heterosexuales, o que tal vez, esa idea, es producto de una mala experiencia heterosexual. A veces buscan la posibilidad de algún “tratamiento o cura” y consultan con distintas personas, pudiendo recibir una información u orientación inadecuada. También pueden negar la situación y evitar hablar del tema, pero a la vez les restringen los permisos a sus hijos o hijas y les prohíben las amistades con la esperanza de que “cambie”. Otras veces buscan explicaciones o se culpan o comienzan a presentar sintomatología ansiosa o depresiva.

Para los padres muchas veces es también un problema el decidir a quién contar y cómo contar lo que les está pasando.

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((1)). American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. 5 ª ed. Arlington, VA: American Psychiatric Association; 2014.

((2)). Troiden R. The formation of homosexual identities. Journal of Homosexuality.1989; 17 (1-2): 43-73.

((3)). Frankowski BL, American Academy of Pediatrics Committee on Adolescence. Sexual orientation and adolescents. Pediatrics. 2004; 113 (6): 1827-1832.

((4)). Comisión Nacional del Sida (CONASIDA), Chile. Estudio Nacional de Comportamiento Sexual. Santiago: Ministerio de Salud; 2000.

((5)). Instituto Nacional de Juventud (INJUV). 7ª Encuesta Nacional de Juventud. Santiago: Ministerio de Desarrollo Social; 2012.

((6)). Stoller RJ, Herdt GH. Theories of Origins of Male Homosexuality. Arch Gen Psychiatry. 1985; 42 (4): 399-404.

((7)). González E, Martínez V, Leyton C, Bardi A. Orientación sexual: un desafío actual para la atención de adolescentes. Revista de la Sociedad Chilena de Ginecología Infantil y de la Adolescencia [Internet].2004; 11 (3): 69-78.

((8)). Garofalo R, Wolf RC, Wissow LS, Woods ER, Goodman E. Sexual orientation and risk of suicide attempts among a representative sample of youth. Arch Pediatr Adolesc Med. 1999; 153 (5): 487–493.

((9)). Remafedi G, French S, Story M, Resnick MD, Blum R. (1998). The relationship between suicide risk and sexual orientation: results of a population-based study. Am J Public Health. 1998; 88 (1): 57–60.

((10)). Russell ST, Franz BT, Driscoll AK. Same-sex romantic attraction and experiences of violence in adolescence. Am J Public Health. 2001; 91 (6): 903–906.

((11)). Division 44/Committee on Lesbian, Gay, and Bisexual Concerns Joint Task Force on Guidelines for Psychotherapy with Lesbian, Gay, and Bisexual Clients. Guidelines for psychotherapy with lesbian, gay, and bisexual clients. American Psychologist. 2000; 55 (12):1440-1451.

((12)). Savin-Williams RC, Dubé EM. Parental Reactions to Their Child’s Disclosure of a Gay/Lesbian Identity. Fam Relat. 1998: 47 (1): 7-13.

Los mecanismos de desarrollo de la orientación sexual no están aun completamente aclarados. Sin embargo, existe cierto consenso en que la orientación sexual no es una opción, es decir, no se elige entre ser homosexual, bisexual o heterosexual. Por otro lado, la orientación sexual, probablemente está determinada por varios factores.

Existe fuerte evidencia sobre la influencia biológica en su conformación, ya que se ha determinado que hay una alta concordancia en la orientación sexual de gemelos idénticos, hay evidencia de que la exposición hormonal prenatal influiría en la orientación sexual y se han encontrado diferencias neuroanatómicas en algunas regiones cerebrales entre las personas homosexuales y heterosexuales. Un estudio en hombres homosexuales que provenían de familias con otros parientes hombres homosexuales encontró diferencias en el cromosoma X ((6)).

Por otro lado, no hay evidencia científica de que formas de crianza, tipo de colegio, abuso sexual u otros eventos vitales causen homosexualidad.

En el caso de hombres homosexuales que han sido abusados sexualmente cuando niños por otros hombres, pareciera corresponder más bien a niños vulnerables que son detectados por los abusadores. Es importante en el caso de quienes han sido abusados sexualmente el diferenciar la homosexualidad de una confusión en la orientación sexual. Esto puede ocurrir, por ejemplo cuando las víctimas han experimentado placer sexual en un abuso homosexual. Otro ejemplo es la evitación de relaciones heterosexuales producto de un Trastorno por Estrés Postraumático, secundario a un abuso heterosexual.

El hablar del tema de la homosexualidad y el estar expuestos a ver conductas homosexuales, ya sea a través de los distintos medios de comunicación o en distintos ambientes como discoteques, familia, colegio, etc. podrían influir en la conducta sexual, pero no hay evidencias de que influyan en la orientación sexual. Es decir, podrían por imitación o por moda aumentar las conductas homosexuales, pero no la orientación homosexual. También podría influir en que los jóvenes homosexuales puedan identificarse con su orientación sexual más precozmente y en la medida en que el estigma disminuye, puedan con más frecuencia asumirlo públicamente.

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Promedio de votaciones: 5.0

((1)). American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. 5 ª ed. Arlington, VA: American Psychiatric Association; 2014.

((2)). Troiden R. The formation of homosexual identities. Journal of Homosexuality.1989; 17 (1-2): 43-73.

((3)). Frankowski BL, American Academy of Pediatrics Committee on Adolescence. Sexual orientation and adolescents. Pediatrics. 2004; 113 (6): 1827-1832.

((4)). Comisión Nacional del Sida (CONASIDA), Chile. Estudio Nacional de Comportamiento Sexual. Santiago: Ministerio de Salud; 2000.

((5)). Instituto Nacional de Juventud (INJUV). 7ª Encuesta Nacional de Juventud. Santiago: Ministerio de Desarrollo Social; 2012.

((6)). Stoller RJ, Herdt GH. Theories of Origins of Male Homosexuality. Arch Gen Psychiatry. 1985; 42 (4): 399-404.

((7)). González E, Martínez V, Leyton C, Bardi A. Orientación sexual: un desafío actual para la atención de adolescentes. Revista de la Sociedad Chilena de Ginecología Infantil y de la Adolescencia [Internet].2004; 11 (3): 69-78.

((8)). Garofalo R, Wolf RC, Wissow LS, Woods ER, Goodman E. Sexual orientation and risk of suicide attempts among a representative sample of youth. Arch Pediatr Adolesc Med. 1999; 153 (5): 487–493.

((9)). Remafedi G, French S, Story M, Resnick MD, Blum R. (1998). The relationship between suicide risk and sexual orientation: results of a population-based study. Am J Public Health. 1998; 88 (1): 57–60.

((10)). Russell ST, Franz BT, Driscoll AK. Same-sex romantic attraction and experiences of violence in adolescence. Am J Public Health. 2001; 91 (6): 903–906.

((11)). Division 44/Committee on Lesbian, Gay, and Bisexual Concerns Joint Task Force on Guidelines for Psychotherapy with Lesbian, Gay, and Bisexual Clients. Guidelines for psychotherapy with lesbian, gay, and bisexual clients. American Psychologist. 2000; 55 (12):1440-1451.

((12)). Savin-Williams RC, Dubé EM. Parental Reactions to Their Child’s Disclosure of a Gay/Lesbian Identity. Fam Relat. 1998: 47 (1): 7-13.