Conceptos de género, sexualidad y roles de género

Adolescentes y jóvenes tienen derecho a obtener información básica y acceso a los recursos que les permita vivir una vida sexual y reproductiva satisfactoria. Reconocer que los varones tienen responsabilidades que deben atenderse. Entender que en las decisiones de las adolescentes y jóvenes acerca de temas de salud sexual y reproductiva influyen directamente sus padres, sus parejas y deben abordar la necesidad de empoderar a las mujeres para que tomen decisiones informadas.

Entender las prácticas sexuales y las diferencias de género puede aumentar la eficacia de los programas de intervención diseñados para reducir embarazo no deseado, ofrecer servicios integrales para la interrupción segura del embarazo en aquellas situaciones en que la adolescente no desea seguir adelante con su embarazo, en especial cuando éste es producto de violencia sexual e infecciones de transmisión sexual en adolescentes y jóvenes de ambos sexos. ((16,17)).

Al respecto, se discute en el Congreso chileno un proyecto de Ley que despenaliza la interrupción del embarazo en tres causales 1) Peligro de vida de la mujer embarazada 2) Inviabilidad fetal y 3) Violación,  siendo esta ultima causal la más controversial.

Se deben concebir programas para adolescentes y jóvenes activos sexualmente, pero no unidos en pareja todavía, y que aspiran a impedir embarazos y reducir su exposición a la transmisión de infecciones de transmisión sexual. Estos programas deberían combinar la educación, sensibilización, consejería, pues probablemente encontrarán resistencia en las fuerzas socioculturales imperantes actualmente, y ofrecimiento de medios de regulación de la fecundidad. Los esfuerzos  de los programas y de las intervenciones deberían estar focalizados en los grupos más vulnerables de la población, porque es allí donde los y las adolescentes y jóvenes suelen carecer de opciones vitales y oportunidades alternativas a los comportamientos reproductivos tempranos.

Los factores socioculturales y la perspectiva de género que influyen en las opiniones de los y las adolescentes y jóvenes acerca de la sexualidad, su acceso a la información y a los servicios de salud influyen en la salud sexual y reproductiva y en su bienestar, incluida su capacidad para protegerse de un embarazo no planificado o adquisición de infecciones de transmisión sexual. ((18,21)).

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Promedio de votaciones: 3.0

((1)). Murguialday Clara, “Genero”, Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo.

((2)). Lamas M, 1986, “La antropología feminista y la categoría de género”, Nueva Antropología, vol. VIII, n° 30, México.

((3)). Campbell C. 1995, “Male gender roles and Sexuality: Implications for women’s AIDS Risk and prevention”, Social, Science and Medicine, vol. 41,n° 2, pp.197-210, Great Britain.

((4)). Santow G, “Social Roles and Physical Health: The Case of Female Disadvantage in Poor Countries”, ”, Social, Science and Medicine, 1995,vol 40, n° 2, pp.174-161, Great Britain.

((5)). “Learning about sexuality: a practical beginning”, 1999, Zeidenstein Sondra y Moore Kirstein, Editoras.

((6)). Katner & Zelnik, “Sexual experiences of young unmarried women in the U.S.” Family Planning Perspectives, 1972, 4: 9-18

((7)). Zelnik & Kantner, “Sexual and contraceptive experience of unmarried women in the United States, 1976 and 1971”, Family Planning Perspectives, 1977, 9: 55-71

((8)). Ngwana A, Akwi-Ogojo A, “Adolescent Reproductive Health Rights in Sub-Sahara Africa, Washington, CEDPA, 1996.

((9)). Sex and American Teenagers. New York: Alan Guttmacher Institute, 1994.

((10)). 1Freeman et al,(1980) “Adolescent contraceptive use: Comparisons of male and female attitudes and information”, American Journal of Public Health, 70:790-797.

((11)). Adolescencia y Juventud en América Latina y el Caribe: Problemas, oportunidades y desafíos en el comienzo del nuevo siglo. Serie Población y Desarrollo. Año 2000 .CEPAL

((12)). Stewart L, Sebastiani A, Delgado G, et al. Consequences of sexual abuse of adolescents. Repro Health Matters 1996;7:129-34.

((13)). Okumu MI, Chege IN. 1994, Female adolescent health and sexuality in Kenyan secondary schools: a survey report. African Medical and Research Foundation. WHO Botswana YMCA and WHO/GPA joint research project on assessment of peer education: final report on the baseline assessment findings. Gaberone: World Health Organization, 1992.

((14)). Helitzer-Allen D. An Investigation of Community-based Communication Networks of Adolescent Girls in Rural Malawi for HIV/STD/AIDS Prevention Messages. Report in Brief. Washington: International Center for Research on Women, 1993.

((15)). Ranjani R, Kudrati M. The varieties of sexual experience of the street children of Mwanza, Tanzania. In: Learning About Sexuality: A Practical Beginning. Eds. Zeidenstein S, Moore K. New York: The Population Council and the International Women's Health Coalition, 1996.

((16)). Ford NJ, Kittisuksathit S. Destinations unknown: the gender construction and changing nature of the sexual expressions of Thai youth. AIDS Care 1994;6(5):517-31.

((17)). Eggleston E, Jackson J, Hardee K, et al. Sexual activity and family planning: behavior attitudes and knowledge among young adolescents in Jamaica. Paper presented at the Population Association of America annual meeting. New Orleans, May 8-11, 1996.

((18)). Barker G, Loewenstein I. Where the Boys Are: Promoting Greater Male Involvement in Sexuality Education: Conclusions from Qualitative Research in Rio de Janeiro, Brazil. Rio de Janeiro: CEDUS, 1996

((19)). Paira V. Sexuality, condom use and gender norms among Brazilian teenagers. Reprod Health Matters 1993; 2: 98-109.

((20)). Green GP, Cohen SI, Ghouayel H B-E. Male Involvement in Reproductive Health, Including Family Planning and Sexual Health. UNFPA Technical Report 28. New York: UNFPA, 1995.

((21)). Capoor I, Mehta S. Talking about love and sex in adolescent health fairs in India. Reprod Health Matters 1995; 5: 22-27.

 Al incorporar la perspectiva de género a los programas de salud se deben considerar las siguientes interrogantes:

¿Hay alguna diferencia entre el trato que se da a las mujeres y el que se da a los varones en el programa de salud?

¿Qué limitaciones hay respecto al horario de atención que se les puede ofrecer a los varones que puedan impedirles solicitar servicios de salud? Esto debido a que pueden tener mayor dificultad para obtener permisos en sus lugares de trabajo para asistir a los centros de salud.

¿El programa pone la responsabilidad de la salud en manos de las mujeres solamente, o se hace participar a los varones también?

¿Qué repercusiones tiene el programa en las relaciones entre hombres y las mujeres?

Cuando se planifiquen programas de salud en reproducción para varones adolescentes y jóvenes, estos deben incluir:

  • Ofrecer información acerca de la salud masculina, incluido el riesgo de ITS
  • Información acerca del cuerpo femenino y las inquietudes que tienen las mujeres en  
      relación a la salud sexual y reproductiva
  • Acceso a anticonceptivos y servicios de ITS (o de referencia)
  • Educación para ayudar a los adolescentes a mejorar sus aptitudes de comunicación
  • Puede ofrecer servicios en una sala aparte o en horas distintas de las se ofrecen a las  mujeres ya que estos espacios son percibidos por ellos solo para mujeres. ((16,18))

Tu valoración:
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((1)). Murguialday Clara, “Genero”, Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo.

((2)). Lamas M, 1986, “La antropología feminista y la categoría de género”, Nueva Antropología, vol. VIII, n° 30, México.

((3)). Campbell C. 1995, “Male gender roles and Sexuality: Implications for women’s AIDS Risk and prevention”, Social, Science and Medicine, vol. 41,n° 2, pp.197-210, Great Britain.

((4)). Santow G, “Social Roles and Physical Health: The Case of Female Disadvantage in Poor Countries”, ”, Social, Science and Medicine, 1995,vol 40, n° 2, pp.174-161, Great Britain.

((5)). “Learning about sexuality: a practical beginning”, 1999, Zeidenstein Sondra y Moore Kirstein, Editoras.

((6)). Katner & Zelnik, “Sexual experiences of young unmarried women in the U.S.” Family Planning Perspectives, 1972, 4: 9-18

((7)). Zelnik & Kantner, “Sexual and contraceptive experience of unmarried women in the United States, 1976 and 1971”, Family Planning Perspectives, 1977, 9: 55-71

((8)). Ngwana A, Akwi-Ogojo A, “Adolescent Reproductive Health Rights in Sub-Sahara Africa, Washington, CEDPA, 1996.

((9)). Sex and American Teenagers. New York: Alan Guttmacher Institute, 1994.

((10)). 1Freeman et al,(1980) “Adolescent contraceptive use: Comparisons of male and female attitudes and information”, American Journal of Public Health, 70:790-797.

((11)). Adolescencia y Juventud en América Latina y el Caribe: Problemas, oportunidades y desafíos en el comienzo del nuevo siglo. Serie Población y Desarrollo. Año 2000 .CEPAL

((12)). Stewart L, Sebastiani A, Delgado G, et al. Consequences of sexual abuse of adolescents. Repro Health Matters 1996;7:129-34.

((13)). Okumu MI, Chege IN. 1994, Female adolescent health and sexuality in Kenyan secondary schools: a survey report. African Medical and Research Foundation. WHO Botswana YMCA and WHO/GPA joint research project on assessment of peer education: final report on the baseline assessment findings. Gaberone: World Health Organization, 1992.

((14)). Helitzer-Allen D. An Investigation of Community-based Communication Networks of Adolescent Girls in Rural Malawi for HIV/STD/AIDS Prevention Messages. Report in Brief. Washington: International Center for Research on Women, 1993.

((15)). Ranjani R, Kudrati M. The varieties of sexual experience of the street children of Mwanza, Tanzania. In: Learning About Sexuality: A Practical Beginning. Eds. Zeidenstein S, Moore K. New York: The Population Council and the International Women's Health Coalition, 1996.

((16)). Ford NJ, Kittisuksathit S. Destinations unknown: the gender construction and changing nature of the sexual expressions of Thai youth. AIDS Care 1994;6(5):517-31.

((17)). Eggleston E, Jackson J, Hardee K, et al. Sexual activity and family planning: behavior attitudes and knowledge among young adolescents in Jamaica. Paper presented at the Population Association of America annual meeting. New Orleans, May 8-11, 1996.

((18)). Barker G, Loewenstein I. Where the Boys Are: Promoting Greater Male Involvement in Sexuality Education: Conclusions from Qualitative Research in Rio de Janeiro, Brazil. Rio de Janeiro: CEDUS, 1996

((19)). Paira V. Sexuality, condom use and gender norms among Brazilian teenagers. Reprod Health Matters 1993; 2: 98-109.

((20)). Green GP, Cohen SI, Ghouayel H B-E. Male Involvement in Reproductive Health, Including Family Planning and Sexual Health. UNFPA Technical Report 28. New York: UNFPA, 1995.

((21)). Capoor I, Mehta S. Talking about love and sex in adolescent health fairs in India. Reprod Health Matters 1995; 5: 22-27.

A lo largo de su niñez los niños y niñas reciben diferentes mensajes acerca de los comportamientos que se esperan de ellos y ellas (mensajes de los padres, de la sociedad, los y las compañeras de colegio, el sistema educativo, la iglesia,  los medios de comunicación) se les dice por ejemplo que algunos comportamientos son aceptables en los varones y no en las niñas, y viceversa. Por lo tanto los y las profesionales de la salud deben ser sensibles a la forma en que las normas de género influyen en la toma de decisiones de los y las adolescentes/jóvenes respecto al comportamiento en la salud sexual y reproductiva y a la forma en que esas normas influyen en el acceso a los servicios de salud. La salud debe ser vista no sólo en función de los servicios sino también en función de las actitudes y la calidad de la atención.

Todavía en muchas sociedades se valora más a los varones que a las mujeres. En varios países de África del Sur, por ejemplo, se expulsa temporalmente o permanentemente del colegio a las estudiantes que quedan embarazadas, pero no se adoptan sanciones contra los estudiantes que se hacen padres. En Chile aunque no está permitido legalmente expulsar a una adolescente embarazada, el medio escolar se le hace más difícil y percibe el rechazo, especialmente de otros padres y apoderados.
Las normas de género pueden poner en riesgo de violencia sexual, incluida la violación y la violencia doméstica a las niñas y adolescentes. Un estudio en Egipto indicó que el 86% de mas de 2.300 mujeres entrevistadas creían que ser golpeadas por sus esposos se justificaba en algunas circunstancia tales como si la mujer se niega a tener relaciones sexuales o “le contesta al esposo”. El 31% de ellas fueron golpeadas durante el embarazo. El porcentaje de las que creían que se justificaba ser golpeadas fue más elevado entre las mujeres de 15 a 19 años. Para no pocas adolescentes la actividad sexual no es una opción. Estudios realizados en Perú, Colombia, Botswana, Kenia, Malawi muestran que entre el 50 a 60% de las mujeres adolescentes habían tenido su primera relación sexual por la fuerza o coerción. ((7,8)).

Un estudio realizado por el Alan Guttmacher Institute observó que el 60% de las adolescentes estadounidenses que habían tenido relaciones sexuales antes de los 15 años de edad, lo habían hecho involuntariamente. Por otro lado los varones también pueden ser víctimas de relaciones sexuales por la fuerza o coerción, especialmente entre los niños en situación de calle. ((9)).
La circuncisión femenina es otra práctica cultural que se basa en el género y que puede poner en peligro la salud reproductiva. Según la Organización Mundial de la Salud cada año, alrededor de 2.000.000 niñas son sometidas a este procedimiento, que consiste en la amputación total o parcial del clítoris y, en algunos casos, la extirpación de los labios menores. En algunas formas de circuncisión, el clítoris y los labios menores se extirpan, los labios mayores se cortan y luego se cosen de modo que cubran la uretra y la entrada a la vagina. Los riesgos inmediatos para la salud son infección, dolor intenso y sangrado que pueden llegar a causar shock y a veces la muerte. Las complicaciones a largo plazo son la obstrucción durante el parto y la prolongación del trabajo de parto. ((7,10)).

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((1)). Murguialday Clara, “Genero”, Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo.

((2)). Lamas M, 1986, “La antropología feminista y la categoría de género”, Nueva Antropología, vol. VIII, n° 30, México.

((3)). Campbell C. 1995, “Male gender roles and Sexuality: Implications for women’s AIDS Risk and prevention”, Social, Science and Medicine, vol. 41,n° 2, pp.197-210, Great Britain.

((4)). Santow G, “Social Roles and Physical Health: The Case of Female Disadvantage in Poor Countries”, ”, Social, Science and Medicine, 1995,vol 40, n° 2, pp.174-161, Great Britain.

((5)). “Learning about sexuality: a practical beginning”, 1999, Zeidenstein Sondra y Moore Kirstein, Editoras.

((6)). Katner & Zelnik, “Sexual experiences of young unmarried women in the U.S.” Family Planning Perspectives, 1972, 4: 9-18

((7)). Zelnik & Kantner, “Sexual and contraceptive experience of unmarried women in the United States, 1976 and 1971”, Family Planning Perspectives, 1977, 9: 55-71

((8)). Ngwana A, Akwi-Ogojo A, “Adolescent Reproductive Health Rights in Sub-Sahara Africa, Washington, CEDPA, 1996.

((9)). Sex and American Teenagers. New York: Alan Guttmacher Institute, 1994.

((10)). 1Freeman et al,(1980) “Adolescent contraceptive use: Comparisons of male and female attitudes and information”, American Journal of Public Health, 70:790-797.

((11)). Adolescencia y Juventud en América Latina y el Caribe: Problemas, oportunidades y desafíos en el comienzo del nuevo siglo. Serie Población y Desarrollo. Año 2000 .CEPAL

((12)). Stewart L, Sebastiani A, Delgado G, et al. Consequences of sexual abuse of adolescents. Repro Health Matters 1996;7:129-34.

((13)). Okumu MI, Chege IN. 1994, Female adolescent health and sexuality in Kenyan secondary schools: a survey report. African Medical and Research Foundation. WHO Botswana YMCA and WHO/GPA joint research project on assessment of peer education: final report on the baseline assessment findings. Gaberone: World Health Organization, 1992.

((14)). Helitzer-Allen D. An Investigation of Community-based Communication Networks of Adolescent Girls in Rural Malawi for HIV/STD/AIDS Prevention Messages. Report in Brief. Washington: International Center for Research on Women, 1993.

((15)). Ranjani R, Kudrati M. The varieties of sexual experience of the street children of Mwanza, Tanzania. In: Learning About Sexuality: A Practical Beginning. Eds. Zeidenstein S, Moore K. New York: The Population Council and the International Women's Health Coalition, 1996.

((16)). Ford NJ, Kittisuksathit S. Destinations unknown: the gender construction and changing nature of the sexual expressions of Thai youth. AIDS Care 1994;6(5):517-31.

((17)). Eggleston E, Jackson J, Hardee K, et al. Sexual activity and family planning: behavior attitudes and knowledge among young adolescents in Jamaica. Paper presented at the Population Association of America annual meeting. New Orleans, May 8-11, 1996.

((18)). Barker G, Loewenstein I. Where the Boys Are: Promoting Greater Male Involvement in Sexuality Education: Conclusions from Qualitative Research in Rio de Janeiro, Brazil. Rio de Janeiro: CEDUS, 1996

((19)). Paira V. Sexuality, condom use and gender norms among Brazilian teenagers. Reprod Health Matters 1993; 2: 98-109.

((20)). Green GP, Cohen SI, Ghouayel H B-E. Male Involvement in Reproductive Health, Including Family Planning and Sexual Health. UNFPA Technical Report 28. New York: UNFPA, 1995.

((21)). Capoor I, Mehta S. Talking about love and sex in adolescent health fairs in India. Reprod Health Matters 1995; 5: 22-27.

La violencia contra las mujeres sigue siendo el más perverso y menos reconocido abuso de los derechos humanos en el mundo. Alrededor del mundo, una de cada tres mujeres ha sido golpeada, coercionada en actos sexuales o otra forma de abuso, frecuentemente por alguien cercano a ella, marido u otro miembro masculino de la familia. Una de cada cuatro mujeres embarazadas es golpeada por su pareja durante el embarazo. La Conferencia sobre Derechos Humanos en Viena y la Cuarta Conferencia Mundial sobre  la Mujer dieron prioridad a este tema ya que destruye las vidas, cuerpos, integridad psicológica y libertad. La violencia puede tener profundos efectos en la salud reproductiva de las mujeres, entre ellos embarazos no deseados, acceso restringido a información sobre planificación familiar y a métodos anticonceptivos. Abortos inseguros o lesiones ocurridas durante un aborto legal después de un embarazo no deseado.
La violencia basada en el género también sirve para perpetuar, ya sea por intención o consecuencia, el poder y control del hombre sobre la mujer,

Diversas organizaciones mundiales reconocen que la violencia contra las mujeres está basada en las desigualdades de género. Cuando se espera que las mujeres y las niñas sean sumisas, su comportamiento relacionado con el cuidado de su salud, incluyendo la salud reproductiva, es afectado negativamente en todas las etapas del ciclo de vida.   

Discriminación de género a lo largo de la vida de la mujer. ((11,15))

 

Etapa

Tipo de discriminación

Prenatal

Selección o preferencia del sexo masculino sobre el femenino, maltrato durante el embarazo, embarazo forzado (por ejemplo, en una guerra)

Infancia

Infanticidio femenino, abusos físicos y emocionales, acceso diferenciado en la alimentación y atención de salud

Niñez

Circuncisión femenina, abuso sexual e incesto, acceso diferencial a la alimentación y cuidado de la salud, acceso diferencial a la educación, explotación sexual infantil

Adolescencia

Violencia en el pololeo, actividad sexual coercionada económicamente, abuso sexual en lugares laborales, violación, prostitución forzada

Reproductiva

Abuso de las mujeres por sus parejas, violación marital, femicidio, abusos psicológicos, abuso sexual en lugares laborales, descalificaciones sexuales, violación, abuso de las mujeres discapacitadas

Tercera edad

Abuso de las viudas, otros tipos de abuso por ser mujeres de mayor edad

 

 

 

 

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Promedio de votaciones: 0.0

((1)). Murguialday Clara, “Genero”, Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo.

((2)). Lamas M, 1986, “La antropología feminista y la categoría de género”, Nueva Antropología, vol. VIII, n° 30, México.

((3)). Campbell C. 1995, “Male gender roles and Sexuality: Implications for women’s AIDS Risk and prevention”, Social, Science and Medicine, vol. 41,n° 2, pp.197-210, Great Britain.

((4)). Santow G, “Social Roles and Physical Health: The Case of Female Disadvantage in Poor Countries”, ”, Social, Science and Medicine, 1995,vol 40, n° 2, pp.174-161, Great Britain.

((5)). “Learning about sexuality: a practical beginning”, 1999, Zeidenstein Sondra y Moore Kirstein, Editoras.

((6)). Katner & Zelnik, “Sexual experiences of young unmarried women in the U.S.” Family Planning Perspectives, 1972, 4: 9-18

((7)). Zelnik & Kantner, “Sexual and contraceptive experience of unmarried women in the United States, 1976 and 1971”, Family Planning Perspectives, 1977, 9: 55-71

((8)). Ngwana A, Akwi-Ogojo A, “Adolescent Reproductive Health Rights in Sub-Sahara Africa, Washington, CEDPA, 1996.

((9)). Sex and American Teenagers. New York: Alan Guttmacher Institute, 1994.

((10)). 1Freeman et al,(1980) “Adolescent contraceptive use: Comparisons of male and female attitudes and information”, American Journal of Public Health, 70:790-797.

((11)). Adolescencia y Juventud en América Latina y el Caribe: Problemas, oportunidades y desafíos en el comienzo del nuevo siglo. Serie Población y Desarrollo. Año 2000 .CEPAL

((12)). Stewart L, Sebastiani A, Delgado G, et al. Consequences of sexual abuse of adolescents. Repro Health Matters 1996;7:129-34.

((13)). Okumu MI, Chege IN. 1994, Female adolescent health and sexuality in Kenyan secondary schools: a survey report. African Medical and Research Foundation. WHO Botswana YMCA and WHO/GPA joint research project on assessment of peer education: final report on the baseline assessment findings. Gaberone: World Health Organization, 1992.

((14)). Helitzer-Allen D. An Investigation of Community-based Communication Networks of Adolescent Girls in Rural Malawi for HIV/STD/AIDS Prevention Messages. Report in Brief. Washington: International Center for Research on Women, 1993.

((15)). Ranjani R, Kudrati M. The varieties of sexual experience of the street children of Mwanza, Tanzania. In: Learning About Sexuality: A Practical Beginning. Eds. Zeidenstein S, Moore K. New York: The Population Council and the International Women's Health Coalition, 1996.

((16)). Ford NJ, Kittisuksathit S. Destinations unknown: the gender construction and changing nature of the sexual expressions of Thai youth. AIDS Care 1994;6(5):517-31.

((17)). Eggleston E, Jackson J, Hardee K, et al. Sexual activity and family planning: behavior attitudes and knowledge among young adolescents in Jamaica. Paper presented at the Population Association of America annual meeting. New Orleans, May 8-11, 1996.

((18)). Barker G, Loewenstein I. Where the Boys Are: Promoting Greater Male Involvement in Sexuality Education: Conclusions from Qualitative Research in Rio de Janeiro, Brazil. Rio de Janeiro: CEDUS, 1996

((19)). Paira V. Sexuality, condom use and gender norms among Brazilian teenagers. Reprod Health Matters 1993; 2: 98-109.

((20)). Green GP, Cohen SI, Ghouayel H B-E. Male Involvement in Reproductive Health, Including Family Planning and Sexual Health. UNFPA Technical Report 28. New York: UNFPA, 1995.

((21)). Capoor I, Mehta S. Talking about love and sex in adolescent health fairs in India. Reprod Health Matters 1995; 5: 22-27.

La sexualidad es principalmente la construcción social de un impulso biológico, que es además, multidimensional y dinámica, es decir, la experiencia que una persona tenga de la sexualidad está mediada por la biología, los roles de género y las relaciones de poder, como también por factores tales como la edad y la condición social y económica. Sin embargo, la influencia social más profunda sobre la sexualidad de una persona proviene de los roles de género prescritos, las normas y valores sociales que determinan el poder relativo, las responsabilidades y las conductas de hombres y mujeres por lo tanto, la experiencia individual de la sexualidad no es más que la expresión de ese desequilibrio. ((3,4))

Estos roles imponen un marco de referencia que, deja a las mujeres y a los hombres mal preparados para tener relaciones íntimas mutuamente satisfactorias. Ya que el rol prescrito a menudo para las  mujeres es ser pasivas en las relaciones sexuales. No se alienta ni apoya a las mujeres para que tomen decisiones con respecto a la elección de sus parejas sexuales, para que negocien con sus compañeros el momento y la naturaleza de la actividad sexual, para que se protejan del embarazo no deseado y las infecciones de transmisión sexual, y menos aún para que reconozcan su propio deseo sexual.

Para los hombres el rol prescrito es la conquista sexual, como una forma de probar su propia masculinidad. Se estimula a los hombres a pensar en primer lugar en su desempeño sexual, por lo que el placer sexual de las mujeres se valora como una prueba del desempeño masculino.((3,4))

Los roles socialmente prescritos que demandan un macho sexualmente dominante hacen que los hombres también enfrenten riesgos si no actúan como “hombres”; sino pueden ser identificados como “homosexuales”. La homofobia es parte integral de la construcción social de la sexualidad masculina, y conduce a patrones de conducta tales como el inicio sexual temprano y muchas veces riesgoso, o la actividad sexual coercitiva y abusiva.  Desde esta perspectiva la homofobia es destructiva para hombres y mujeres, ya sean homosexuales o heterosexuales.

Los roles de género de hombres y mujeres, que se refuerzan mutuamente, tienen consecuencias especialmente negativas para las prácticas sexuales y la salud reproductiva. Ellos ponen en riesgo la salud de una mujer cuando la conducen a tener embarazos no deseados y abortos en condiciones de riesgo. La someten al riesgo de  enfermedad por descuidar su salud,(control prenatal tardío en adolescentes, por ejemplo), por el abuso y la violencia de género, por prácticas dañinas como la violación y otras formas de relaciones sexuales obligadas, (perder la pareja si no accede a tener relación sexual) y por las infecciones trasmitidas sexualmente, ITS, incluyendo VIH y SIDA.((3,4,5))

Los hombres también corren riesgos de contraer ITS, VIH y  SIDA, aunque en menor medida que las mujeres,  por la presión social a que son sometidos a iniciar la vida sexual tempranamente, y la aprobación social que reciben por tener múltiples parejas.

El énfasis en el rol reproductivo de las mujeres, excluyendo a los hombres, a menudo significa que los varones no tienen acceso a servicios de salud reproductiva y no pueden participar en la toma de decisiones reproductivas responsables.

Es muy importante enfatizar que siendo la sexualidad una construcción social, se puede influir y modificar. El hablar, el encontrar un lenguaje para lo que no ha sido expresado, es una vía fundamental para que las personas modifiquen sus percepciones de sí mismas y para que lleguen a comprender la relación entre su comportamiento individual y el contexto social y cultural en que viven.((5,6,7))


Tu valoración:
Promedio de votaciones: 1.0

((1)). Murguialday Clara, “Genero”, Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo.

((2)). Lamas M, 1986, “La antropología feminista y la categoría de género”, Nueva Antropología, vol. VIII, n° 30, México.

((3)). Campbell C. 1995, “Male gender roles and Sexuality: Implications for women’s AIDS Risk and prevention”, Social, Science and Medicine, vol. 41,n° 2, pp.197-210, Great Britain.

((4)). Santow G, “Social Roles and Physical Health: The Case of Female Disadvantage in Poor Countries”, ”, Social, Science and Medicine, 1995,vol 40, n° 2, pp.174-161, Great Britain.

((5)). “Learning about sexuality: a practical beginning”, 1999, Zeidenstein Sondra y Moore Kirstein, Editoras.

((6)). Katner & Zelnik, “Sexual experiences of young unmarried women in the U.S.” Family Planning Perspectives, 1972, 4: 9-18

((7)). Zelnik & Kantner, “Sexual and contraceptive experience of unmarried women in the United States, 1976 and 1971”, Family Planning Perspectives, 1977, 9: 55-71

((8)). Ngwana A, Akwi-Ogojo A, “Adolescent Reproductive Health Rights in Sub-Sahara Africa, Washington, CEDPA, 1996.

((9)). Sex and American Teenagers. New York: Alan Guttmacher Institute, 1994.

((10)). 1Freeman et al,(1980) “Adolescent contraceptive use: Comparisons of male and female attitudes and information”, American Journal of Public Health, 70:790-797.

((11)). Adolescencia y Juventud en América Latina y el Caribe: Problemas, oportunidades y desafíos en el comienzo del nuevo siglo. Serie Población y Desarrollo. Año 2000 .CEPAL

((12)). Stewart L, Sebastiani A, Delgado G, et al. Consequences of sexual abuse of adolescents. Repro Health Matters 1996;7:129-34.

((13)). Okumu MI, Chege IN. 1994, Female adolescent health and sexuality in Kenyan secondary schools: a survey report. African Medical and Research Foundation. WHO Botswana YMCA and WHO/GPA joint research project on assessment of peer education: final report on the baseline assessment findings. Gaberone: World Health Organization, 1992.

((14)). Helitzer-Allen D. An Investigation of Community-based Communication Networks of Adolescent Girls in Rural Malawi for HIV/STD/AIDS Prevention Messages. Report in Brief. Washington: International Center for Research on Women, 1993.

((15)). Ranjani R, Kudrati M. The varieties of sexual experience of the street children of Mwanza, Tanzania. In: Learning About Sexuality: A Practical Beginning. Eds. Zeidenstein S, Moore K. New York: The Population Council and the International Women's Health Coalition, 1996.

((16)). Ford NJ, Kittisuksathit S. Destinations unknown: the gender construction and changing nature of the sexual expressions of Thai youth. AIDS Care 1994;6(5):517-31.

((17)). Eggleston E, Jackson J, Hardee K, et al. Sexual activity and family planning: behavior attitudes and knowledge among young adolescents in Jamaica. Paper presented at the Population Association of America annual meeting. New Orleans, May 8-11, 1996.

((18)). Barker G, Loewenstein I. Where the Boys Are: Promoting Greater Male Involvement in Sexuality Education: Conclusions from Qualitative Research in Rio de Janeiro, Brazil. Rio de Janeiro: CEDUS, 1996

((19)). Paira V. Sexuality, condom use and gender norms among Brazilian teenagers. Reprod Health Matters 1993; 2: 98-109.

((20)). Green GP, Cohen SI, Ghouayel H B-E. Male Involvement in Reproductive Health, Including Family Planning and Sexual Health. UNFPA Technical Report 28. New York: UNFPA, 1995.

((21)). Capoor I, Mehta S. Talking about love and sex in adolescent health fairs in India. Reprod Health Matters 1995; 5: 22-27.