Estudios en Estados Unidos señalan que sólo entre el 16 y 38% de las víctimas de violación denuncian el hecho ante la ley y de éstas, entre el 17 a 43%  buscan asistencia médica después del hecho. Un tercio de las víctimas nunca lo reporta a su médico ((8)).
En Chile, un estudio solicitado por SERNAM a la Universidad Católica,  estimó en 20.000 los delitos sexuales anuales y la denuncia en un 10 a 25% de los casos ((9). De igual forma, a partir del análisis de instituciones que trabajan con víctimas se establece que sólo se denuncia entre un  20 a 25% de las agresiones sexuales ((9)).  En Chile,  un estudio realizado por la Universidad Diego Portales estima, a partir de la 1ª Encuesta Nacional de Seguridad Ciudadana del Ministerio del Interior realizada el 2003 sobre victimización y de las denuncias efectivas del Ministerio del Interior, un número de 19.938 de víctimas de violación y un 8.7% de denuncia del delito ((10)).
Considerando el sub-registro, las estadísticas disponibles provienen de: Carabineros de Chile, Ministerio Público, Servicio Médico Legal y Ministerio de Salud. Carabineros de Chile señala en su Informe Anual 2013, elaborado en colaboración con el INE: 1.830 denuncias por violación, siendo el 41% en menores de 14 años.  El sistema AUPOL informa una cifra estable de denuncias y detenciones por violación entre los años 2006 y 2013, promediando 2.446 por año ((3,11,)).
Por su parte, el Ministerio Público registra estadística de casos ingresados por los delitos de violación, separados según si la víctima es menor o mayor de 14 años.  Entre los años 2010 y 2013, el total de casos por violación alcanzaron en promedio 4.054 por año, sin mayor variación en el tiempo.  Los casos ingresados de menores de 14 años representan un 35% del total ((12)).
Otra fuente de información son los peritajes realizados en el Servicio Médico Legal (SML) en la unidad de Sexología Forense.  Desde al año 1995 el SML de Santiago dispone de turnos de atención de 24 horas y concentra el 51.3% de los peritajes a nivel nacional. En el periodo 2005 y 2010 se realizaron en promedio 1.015 peritajes a mujeres por violación, cifra que es constante en el período. Las de 14 años y menos fueron el 40% ((13)).
El Ministerio de Salud registra las atenciones por violación en los Servicios de Urgencia, las que promediaron 1000 atenciones anuales, en el período 2011–2014  ((14)).
En resumen, los datos muestran alrededor de 2.000 a 4.000 casos de violación por año.  Si consideramos que alrededor de un 10% devela el hecho en las distintas instancias (Carabineros, Justicia y Salud), tendríamos entre 20.000 y 40.000 casos de violación por año. 
El porcentaje que está en riesgo de embarazo varía en las distintas publicaciones entre 3 y 18% . El estudio realizado por Holmes toma una muestra longitudinal de 4.008 mujeres adultas norteamericanas para determinar la prevalencia e incidencia de embarazo por violación, estimando en un 5% en mujeres en edad reproductiva.  De los casos de embarazo, sólo 11.7% recibió atención médica inmediata post violación y 47.1% nunca recibió atención por este motivo. El 32.4% se enteró del embarazo al entrar en el segundo trimestre de gestación ((15)).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) al enfocar este tema, en un contexto de Salud más amplio, define a la Violencia Sexual, como “todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de ésta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo".       Especifica que  la violencia sexual abarca actos que van desde el acoso verbal a la penetración forzada y una variedad de tipos de coacción, desde la presión social y la intimidación  con la fuerza física en la escuela o el lugar de trabajo.((16,17))
En Chile el Acoso Sexual, recién es asunto de discusión. A partir de 1990 y se presentan varios proyectos  y en 1994 se inicia la discusión en el Congreso y se modifica el Código del Trabajo, por la ley 20.005 en 2005, especificando en el Artículo 2º que : “las relaciones laborales deberán siempre fundarse en un trato compatible con la dignidad de la persona. Es contrario a ella, entre otras conductas, el acoso sexual, entendiéndose por tal el que una persona realice en forma indebida, por cualquier medio, requerimientos de carácter sexual, no consentidos por quien los recibe y que amenacen o perjudiquen su situación laboral o sus oportunidades en el empleo”.
La ley lo considera como un problema de  carácter administrativo siguiendo el concepto de hostigamiento sexual y entre las múltiples acciones de violencia contra la mujer que  afectan, atentan y dañan los Derechos de la Mujer.
El acoso sexual, aun al día de hoy (julio 2016), no se lo ha considerado un delito y su manejo se ha hecho confuso y poco definido en las instituciones de educación tanto de enseñanza básica, media como superior. En estos últimos años se ha despertado gran inquietud estudiantil , pues los casos de acoso sexual se han denunciado en forma cada vez más frecuentes y se han manejado como un problema administrativo, al interior de las instituciones, haciendo una extensión de lo que se legisla para las instituciones de trabajadores, cubiertas por el Código del Trabajo, y se maneja administrativamente en conjunto con el acoso laboral. Lo cual puede provocar errores en el manejo del problema dadas la consecuencias del acoso sexual, como ya se ha descrito.  ((18,19))
El tema se complica aun más cuando el Código de Derecho Penal define como acción sexual a: “Si la acción sexual consistiere en la introducción
de objetos de cualquier índole, por vía vaginal, anal o bucal, o se
utilizaren animales en ello, será castigada….”. Art. 365 bis.  Y en el en el Art. 366 ter. señala que: “Para los efectos de los tres artículos anteriores, se
entenderá por acción sexual cualquier acto de significación sexual y de
relevancia realizado mediante contacto corporal con la víctima, o que haya
afectado los genitales, el ano o la boca de la víctima, aun cuando no
hubiere contacto corporal con ella.” Esta última frase incluye las exhibiciones genitales, pero deja en la duda lo correspondiente a  las insinuaciones, comentarios sexuales, propuestas, palabras o comentarios groseros no consentidos por quien los recibe y que amenazan y perjudican su bienestar y normalidad psicológica. En el caso de estudiantes afectan su desarrollo normal. El tema seguramente deberá ser revisado por el poder legislativo, pues ya está provocando situaciones muy delicadas en la instituciones de educación superior, como se detecta por la prensa.((20))
Otra de las situaciones es el acoso sexual callejero que tiene connotaciones de molestia para la mujer y en las cuales se las sitúa en situaciones de abuso por uno o más varones. Así el Observatorio Contra el Acoso Callejero define como acoso sexual aquellas “acciones de connotación sexual ejercidas por una persona desconocida, en espacios públicos o de acceso público, generando una molestia para la víctima”. Y tipifica los acosos sexuales dentro de este grupo de actos: miradas lascivas, piropos suaves y agresivos, silbidos, besos, bocinazos, jadeos, gestos obscenos, comentarios sexuales, fotografías o grabaciones no consentidas, tocaciones , persecución y arrinconamiento, masturbación y exhibicionismo. ((21))
Hay evidencias de  estudios controlados en universitarios que  demuestran la relación entre acoso sexual y síndromes depresivos que se transforman  en ciclos de victimización y nuevos episodios de depresión.((22,23)) Otro estudio en universitarios en Noruega reveló que muchos jóvenes víctimas de acoso sexual tenían pensamientos suicidas, ideaciones suicidas e inseguridad escolar en comparación con sus grupo control. Hay varios estudios que describen lo mismo. ((24,25)).
Dada la situación compleja de la legislación chilena respecto al acoso sexual, la Dirección Jurídica de la Universidad de Chile ha elaborado recientemente una Propuesta de Medidas para optimizar las investigaciones disciplinarias sobre acoso laboral y sexual al interior de la Universidad de Chile. El Consejo Universitario acordó medidas para optimizar las investigaciones sobre acoso laboral y sexual en la Univesidad en junio de 2016. ((26)).
Sin embargo, esta propuesta deberá seguir con un protocolo acerca del manejo del acoso sexual que al no ser un delito en nuestra legislación y estar incluido junto con el acoso laboral en el Código del Trabajo, puede provocar el sesgo en la elaboración de los protocolos y tratar el acoso sexual en conjunto con el acoso laboral que son dos figuras muy diferentes, y aunque ambas dejan daños en la salud mental, especialmente en las y los jóvenes, como se ha descrito anteriormente; dada su diferente naturaleza, deberían tener un diferente desarrollo. ((22,23,24,25)).
Por lo tanto el protocolo debe incluir las conductas institucionales respecto al cuidado y seguimiento de la víctima de acoso sexual que necesariamente necesita ser informada en forma muy precisa de sus derechos, el apoyo psico-social, la absoluta confidencialidad en el manejo administrativo de la situación y la creación de una estructura universitaria que coordine las instancias relacionadas con los asuntos estudiantiles, los aspectos administrativos, legales, de derechos y de atención en salud mental tanto para la eventual víctima como para el o la eventual agresor/a.
Estas medidas deben ser informadas a la comunidad universitaria en forma amplia y abierta y con fácil acceso para la consultas de cualquier miembro de esta comunidad universitaria.

La American College Health Association (ACHA).((27)), reconoció en diciembre de 2011 que la violencia sexual era un serio problema en los campus universitarios e hizo las siguientes recomendaciones para el desarrollo de políticas, prevención e intervención en lo relacionado con violencia sexual:

  1. Desarrollar un documento de políticas y directivas por parte del Presidente o Rector de la institución que muestre el reconocimiento que la violencia sexual es un problema y que hay un proceso en marcha para disminuir su ocurrencia y que hay acciones en la comunidad de cada campus.
  2. Desarrollar programas multidisplinarios en los campus para prevenir la violencia sexual con servicios de calidad que incluyan los aspectos administrativos, líderazgos académicos y estudiantiles como otros funcionarios de la comunidad universitaria.
  3. Crear una política que refleje las visiones de civilidad, honor,respeto y no violencia para todos los miembros de la comunidad y que refrende que estas conductas es una contrucción colectiva de la comunidad universitaria
  4. Revisar, reforzar y hacer amplia distribución de las medida disciplinarias en los reglamentos estudiantiles que reflejen la intolerancia para todas las formas de  violencia sexual y se implementem sanciones administrativas para los violadores sean académicos, funcionarios o estudiantes.
  5. Educar a un equipo disciplinario acerca de los perfiles de  perpetradores/as, y posibles respuestas y patrones de las potenciales víctimas.
    Estas recomendaciones deberian ser desarrolladas en acuerdo con la legislación respectiva de cada país (el original dice Estados) y los estatutos de cada universidad.
  6. Dar una capacitación integral para los administradores de cada campus en todos los aspectos de la violencia sexual. Reforzar los aspectos legales en cada campus, al personal de los servicios y consejería en salud, a los directivos, académicos y  líderes estudiantiles, acerca de las variaciones de la violencia sexual, el acceso a  la consulta y cuidados, respuestas de las víctimas y de las leyes locales.
  7. Desarrollar una coordinación facilitadora enfocada en la potencial víctima y las disponibilidades del respectivo campus para ofrecer opciones en:
    • Informe anónimo
    • Aspectos legales involucrados
    • Acciones disciplinarias y legales del equipo encargado
    • Cuidados y atención forense o médica
    • Anticoncepción de emergencia
    • Reubicación académica o de vivienda, si ello es posible 
    • Seguimiento en Consejería, apoyo y recomendaciones
  8. Desarollar un protocolo integral para el registro y descripción de la situación de violencia sexual que se integre en la ficha clínica de la paciente.
  9. Seguir  las indicaciones de las normas o guías locales , ya sean nacionales, ministeriales o legales y de los informes que estos organismos requieran.
  10. Integrar la educación en prevención de la violencia sexual en las actividades curricular o no-curricular
  11. Ofrecer actividades de extensión y extracurriculares, en reuniones sin consumo de alcohol.
  12. Desarrollar un programa educacional de extensión o estracurricular programado que:
    • Reconozca que la violencia sexual es una conducta aprendida.
    • Enseñe técnicas de intervención.
    • De enfasis en el papel que juega el consentimiento personal en las relaciones sexuales.
    • Insista en la responsabilidad del varón en la prevención de la violencia sexual.
    • Muestre las evidencias del uso del alcohol y otras drogas relacionadas con la violencia sexual.
    • Entregue los conceptos que refuercen lo saludable de las relaciones sexuales consentidas.
    • Muestre que la violencia sexual no es una situación infrecuente o rara como se cree habitualmente.
  13. Crear y codificar una política de amnistía para las personas menores de edad bebidas que reportan un ataque o asalto sexual
  14. Publicar e informar de la disponibilidad de una página web para todos los miembros de los campus que les permita acceder a los recursos, referencias y estrategias de ayuda para las víctimas de violencia sexual.

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