Todos los seres vivos tienen órganos sensibles, que al recibir un estímulo les provoca una reacción. Los seres humanos también somos organismos sensibles y esta sensibilidad nos hace receptivos de estímulos que pueden venir, tanto del mundo externo (medio ambiente, clima, medio social, etc.) como del mundo interno (impulsos, deseos, tendencias, necesidades).

Nuestra sensibilidad nos permite experimentar un sinnúmero de fenómenos afectivos en forma constante y permanente. A este proceso de afectar y de ser afectados que ocurre entre el individuo y su medio, se le llama VIDA AFECTIVA.

La afectividad es una cualidad psíquica a través de la cual el individuo es capaz de experimentarse a si mismo y vivenciar, en lo más íntimo, la realidad externa. Es el modo como somos afectados interiormente por las circunstancias que se producen a nuestro alrededor.

La manera en que podemos ser afectados o estimulados, será por cualquier característica o cambio del mundo interno o externo, cuya energía o fuerza sea suficiente para influir en el sistema psicológico de la persona que está percibiendo. Estos estímulos van a provocar  respuestas o activaciones emocionales que son los fenómenos afectivos. Estos varían y se clasifican según sea su duración, intensidad, permanencia y nivel de compromiso con el organismo en su totalidad. De esta manera, encontramos que sentimiento y emoción tienen un significado similar, pero el segundo implica un mayor componente fisiológico, implica una menor duración y una mayor intensidad. Sentimientos y emociones serían los pilares fundamentales que constituyen la afectividad, la cual se traducirá finalmente en un estado de ánimo ((1)).

  • Emociones: Reacciones afectivas transitorias.
  • Sentimientos: Estados afectivos mas estables.
  • Estados de ánimo: Tonalidad afectiva que compromete al organismo en su totalidad.

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((1)). Capponi R. Psicopatología y semiología psiquiátrica. Santiago: Editorial Universitaria; 1996

((2)). Davidoff L. Introducción a la psicología. México: Editorial McGraw-Hill; 1993

((3)). Märtin D. y Boeck K. Qué es la inteligencia emocional. Munich: Editorial EDAF; 1997

((4)). Lobos L. La afectividad como componente de la sexualidad. En: Molina R, Sandoval J, González E, editores. Salud Sexual y Reproductiva en la Adolescencia. Santiago: Mediterráneo; 2003. p. 706-718

((5)).Papalia D. y Wendkos S. Desarrollo humano. México: Editorial McGraw-Hill; 1992

((6)). Santelices l, Romo W, Inostroza V, De la Fuente R. El misterio de la sexualidad humana. Santiago: Editorial Universidad Católica de Chile; 1992

((7)). Sarquis C. Introducción al estudio de la pareja humana. Santiago: Editorial Universidad Católica de Chile; 1993

((8)). Montero A. Educación sexual: un pilar fundamental en la sexualidad de la adolescencia. Rev Med Chile 2011; 139: 1249-1252.