Anticoncepción en la Adolescencia es la prestación de servicios integrales e individual en respuesta a una demanda espontánea y voluntaria de un método anticonceptivo por un o una adolescente o joven o por una pareja de adolescentes o jóvenes con vida sexual activa permanente o esporádica o en riesgo de iniciarla. ((1))

No es infrecuente que los profesionales sientan gran aprensión frente a esta demanda, especialmente los que no son de la especialidad de ginecología y obstetricia. Para el pediatra , otros especialistas y médicos generales, sin la capacitación en esta área , se le producen contradicciones vitales. Un médico que es requerido por su paciente para orientación en sexualidad y anticoncepción y al cual conoce desde la infancia, se le crean situaciones difíciles, si no lo ha pensado previamente o no ha tenido capacitación previa. Desde un punto de vista ético , proveer de anticonceptivos y orientación sexual a un/a adolescente o joven en riesgo de embarazo no deseado y que libremente los solicita, no es sinónimo de condenar o condonar la vida sexual activa del consultante.

Es una opción válida, el hecho que un profesional se sienta impedido por razones personales de indicar un anticonceptivo en un menor de edad. Lo que no es una opción válida, es el proyectar situaciones personales no resueltas de un profesional en un consultante que solicita ayuda ((2)). En situaciones de nuestra legalidad vigente, lo adecuado es referirlo al profesional idóneo que pueda ayudar al consultante. Por otra parte, el derecho a la confidencialidad, de un paciente o consultante no se pierde ni se gana con la edad. Este mismo principio vale para los profesionales de la educación, que muchas veces son los primeros en conocer de la actividad sexual de los jóvenes.

La confidencialidad y el secreto médico con un niño, adolescente o joven es la base bioética del ejercicio profesional, reconocido como tal en todas las legislaciones. El compromiso de un profesional es individual con su paciente. No es un contrato colectivo con la familia. Es una relación profesional individual y que obliga éticamente al profesional a mantener el secreto médico, mientras no sea autorizado por el paciente o consultante a develar el secreto. Estos principios básicos, tienden a cuestionarse en sociedades tradicionales cuando se trata de la anticoncepción en adolescentes o jóvenes. Es muy importante revisar la legislación vigente de cada país en lo relativo al examen médico e indicación de tratamientos y fármacos en diferentes situaciones, en menores de edad, para no dañar innecesariamente a la población juvenil, con normas inexistentes.

En Chile no existe ninguna legislación que prohíba la indicación de un método anticonceptivo a un menor de edad. Un fenómeno que hemos observado, es la confusión entre el concepto de minoría de edad para uso de un método anticonceptivo y el antecedente de maternidad previa. No es infrecuente que una menor de edad soltera, solicitante de anticoncepción, con vida sexual activa y sin embarazo sea rechazada, de los servicios públicos. Este rechazo, generalmente no es directo y adopta diferentes formas. Sin embargo, si es una adolescente-madre, de la misma edad y soltera tendrá mejores posibilidades de ser atendida si solicita anticoncepción. Este fenómeno muestra la tendencia normativa autoritaria, que asume la sociedad tradicional sin capacitación. ((3))

Otro hecho muy notorio es la diferente conducta entre el sector de Salud Privado y Público. En el primero hay mayores posibilidades, para una adolescente con vida sexual activa , de obtener la indicación y control de anticoncepción, que en el sector Público. ((4))

((1)). Molina R. . Anticoncepción en la Adolescencia. En: Salud sexual y Reproductiva en la Adolescencia. 768-782, 2003. Editores. Molina R., Sandoval J., González E. . Editorial Mediterráneo. Santiago, Chile.

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