Durante mucho tiempo se ha sostenido que existe un aumento sostenido del embarazo en la adolescencia. La evidencia científica ha ido demostrando diferentes realidades, demostrando mitos existentes tanto a nivel de la población general como de los diferentes actores que participan en la prevención, llámese profesionales de la salud y/o educación. En los próximos párrafos trataremos de ir aclarando lo que corresponden a mitos y realidades al respecto.

Para que se pueda dar el fenómeno del embarazo en edades precoces, es necesario que existan ciertas conductas que los hagan posibles. Es imposible separar el proceso del embarazo del entorno en que se desarrolla, y parte de la actividades de prevención deben considerar estas conductas.

Esta claramente demostrado que se han producido cambios en las conductas sexuales de la población joven. La edad de inicio de la actividad sexual ha disminuido, pero este fenómeno es mucho más marcado en la mujeres que en los varones. Por otro lado, el desarrollo puberal de los jóvenes actuales en comparación con un siglo atrás es más precoz. Las causas en estos cambios son explicados por muchas teorías que no es del caso aclarar en este momento. Esta diferencia entre el tiempo del desarrollo puberal y la edad del matrimonio considerado como el evento que simboliza la aceptación del embarazo, ha creado un período de tiempo bastante amplio en que las relaciones sexuales y el embarazo aparecen como eventos socialmente no aceptados, y como veremos más adelante generan riesgos biológicos y psico-sociales.

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