Los resultados de un estudio chileno ((7)) muestran que son los padres los primeros generadores de consulta al descubrir la orientación sexual no heterosexual de su hijo/a. Este descubrimiento por lo general ocurre por haber encontrado una carta o haberlos sorprendido comunicándose a través de internet o por teléfono con personas homosexuales. El segundo grupo en orientar a los/las adolescentes a consultar son los/las profesores/as u orientadores de colegio, ya sea porque los/las adolescentes se los comunicaron o porque las conductas generan preocupación en el ambiente escolar.

El objetivo general es el mismo para todos los jóvenes: promover un desarrollo normal, un bienestar social y emocional y una adecuada salud física.

La principal tarea de la adolescencia es la búsqueda de la identidad, esto suele no ser muy fácil y en el caso de los adolescentes y jóvenes que no son heterosexuales o se muestran confundidos con respecto a su orientación sexual se hace aún más difícil. Pueden aislarse o ser rechazados por sus familias, pares o profesores y ser víctimas de burlas o violencia física o psicológica. Como consecuencia pueden incurrir en conductas de riesgo como deserción escolar o abandono de estudios, abuso de alcohol y drogas y conductas sexuales de riesgo. Además tienen más riesgo de presentar trastornos del ánimo, trastornos ansiosos e intentos de suicidio ((8,10)).

Otro grupo que puede también presentar necesidades especiales son quienes presentan alteración a nivel del rol o papel de género, o sea varones afeminados o mujeres masculinas que son víctimas de burlas y discriminación.

Al atender consultas de adolescentes y jóvenes es importante asegurarles la confidencialidad. Se debe crear un ambiente de confianza en el que él o ella no se sientan juzgados.

No se debe dar por hecho que todos los y las adolescentes y jóvenes son heterosexuales y, por lo tanto, las preguntas que se hacen debieran tener eso en cuenta. Por ejemplo, preguntar si ha tenido pareja o si le atrae o le gusta alguien, dando a entender que pudiera ser de su mismo o del otro sexo y preguntar con naturalidad tanto por conductas homosexuales como heterosexuales. Tampoco se debiera bromear acerca de la homosexualidad o bisexualidad, o realizar comentarios homofóbicos que desalienten a un o una joven como a el o la adolescente a plantear sus inquietudes.

Las terapias dirigidas a cambiar la orientación homosexual a heterosexual están desaconsejadas por la mayoría de las sociedades científicas internacionales que trabajan con adolescentes y jóvenes, ya que no sólo no son efectivas, sino que además podrían ser perjudiciales. Sin embargo, un profesional puede ayudar a un adolescente o joven a aclarar su orientación sexual cuando está confundido o cuando está en riesgo de presentar o está presentando alguna sintomatología o conductas de riesgo. Muchas veces sus necesidades se derivan del hecho de cómo enfrentar el tema con sus padres o cuando hay dificultades para la aceptación de esta situación.

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((1)). American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. 5 ª ed. Arlington, VA: American Psychiatric Association; 2014.

((2)). Troiden R. The formation of homosexual identities. Journal of Homosexuality.1989; 17 (1-2): 43-73.

((3)). Frankowski BL, American Academy of Pediatrics Committee on Adolescence. Sexual orientation and adolescents. Pediatrics. 2004; 113 (6): 1827-1832.

((4)). Comisión Nacional del Sida (CONASIDA), Chile. Estudio Nacional de Comportamiento Sexual. Santiago: Ministerio de Salud; 2000.

((5)). Instituto Nacional de Juventud (INJUV). 7ª Encuesta Nacional de Juventud. Santiago: Ministerio de Desarrollo Social; 2012.

((6)). Stoller RJ, Herdt GH. Theories of Origins of Male Homosexuality. Arch Gen Psychiatry. 1985; 42 (4): 399-404.

((7)). González E, Martínez V, Leyton C, Bardi A. Orientación sexual: un desafío actual para la atención de adolescentes. Revista de la Sociedad Chilena de Ginecología Infantil y de la Adolescencia [Internet].2004; 11 (3): 69-78.

((8)). Garofalo R, Wolf RC, Wissow LS, Woods ER, Goodman E. Sexual orientation and risk of suicide attempts among a representative sample of youth. Arch Pediatr Adolesc Med. 1999; 153 (5): 487–493.

((9)). Remafedi G, French S, Story M, Resnick MD, Blum R. (1998). The relationship between suicide risk and sexual orientation: results of a population-based study. Am J Public Health. 1998; 88 (1): 57–60.

((10)). Russell ST, Franz BT, Driscoll AK. Same-sex romantic attraction and experiences of violence in adolescence. Am J Public Health. 2001; 91 (6): 903–906.

((11)). Division 44/Committee on Lesbian, Gay, and Bisexual Concerns Joint Task Force on Guidelines for Psychotherapy with Lesbian, Gay, and Bisexual Clients. Guidelines for psychotherapy with lesbian, gay, and bisexual clients. American Psychologist. 2000; 55 (12):1440-1451.

((12)). Savin-Williams RC, Dubé EM. Parental Reactions to Their Child’s Disclosure of a Gay/Lesbian Identity. Fam Relat. 1998: 47 (1): 7-13.