Desde la salud pública uno de los hechos que más preocupan por su frecuencia son las infecciones que comprometen los genitales internos , es decir útero, trompas, enfermedad inflamatoria y cavidad peritoneal, dando origen a procesos inflamatorios pélvicos agudos (EIPA), e incluso peritonitis. Con frecuencia a pesar de no dar muchos síntomas durante el período de contagio, producen infecciones crónicas con daño en el sistema reproductor, dolores crónicos e infertilidad (por obstrucción tubaria). Los gérmenes habitualmente involucrados en estos procesos son: Neisseria Gonorrhoeae, Chlamydia Trachomatis, Mycoplasma Hominis y Ureaplasma Urealiticum. ((19))

Neisseria Gonorrhoeae

La gonorrea ha sido una de las ITS más antiguamente reconocida como tal y su mecanismo de contagio es casi exclusivamente sexual excepto el contagio del recién nacido que ocurre al pasar por el canal genital infectado de la madre.

La prevalencia varía entre 1 a 25%, dependiendo de las características de la población estudiada. En las adolescentes la incidencia es el doble que en la población general, relacionado probablemente con los factores descritos anteriormente (ectropion cervical, inmadurez inmunológica).  Uno de los problemas de salud pública importantes para el control de esta patología es la alta frecuencia de infecciones asintomáticas (enfermos que no tienen síntomas) que puede llegar a ser tan frecuente como el 75% de las mujeres y el 10-40% de los hombres. La tasa ha disminuido en la población total entre 2000 y 2014. Según datos por edad entre 2007 y 2014,  en Chile se registraron en el Ministerio de Salud las tasas mas altas en las personas entre 20 y 24 años , luego entre 15 y 19 años con franca tendencia al aumento y luego el grupo de 25 a 29 años. Son los tres grupo de mayor riesgo.

En el hombre la infección puede ser más llamativa que en la mujer, produce secreción y ardor por la uretra, en la mujer produce secreción vaginal abundante, amarillo verdosa y ardor genital, ocasionalmente produce abscesos en la región más externa de la vagina (Absceso de la glándula de Bartholino). El germen puede ascender por el cuello y producir infecciones de la cavidad uterina (endometritis), de las trompas y cavidad peritoneal (EIPA) (según un estudio en el área norte de Santiago, sería responsable del 28.3% de las EIPA.), lo que tiene como consecuencia: infertilidad y dolores crónicos. Además de los cuadros del ámbito ginecológico produce faringitis, proctitis (infecciones del recto) y en algunos casos se produce una enfermedad más generalizada que puede ser grave.

Dada la alta frecuencia de ausencia de síntomas es importante buscarla en las pacientes de riesgo y en pacientes que consultan por otra ITS como chlamydias. Entre los principales factores favorecedores se encuentra el inicio precoz de las relaciones sexuales vinculado a múltiples parejas, cambio de pareja en un período inferior a tres meses, anticoncepción sin métodos de barrera y la presencia de ectropión (Inflamación) del cuello del útero. Curiosamente, en las usuarias de anticoncepción oral (ACO) se observa una disminución del riesgo de complicación de la enfermedad con EIPA lo que se relaciona con cambios que modifican las condiciones locales del cuello uterino por el efecto de la hormona llamada progestágeno en el moco del cuello uterino al cual le da mayor densidad y protección, evitando el desarrollo y la propagación del germen.

El diagnóstico se hace por cultivo y visualización del germen en las secreciones uretrales, vaginales o cervicales y actualmente existen exámenes que se pueden practicar en orina o en secreciones de mucho mayor sencillez y costo.

El mecanismo de control es igual que para todas las ITS , pero es importante recordar la alta frecuencia de portadores asintomáticos por lo que ante un diagnóstico de gonorrea la detección y tratamiento de los contactos sexuales es muy importante para el control de la enfermedad, además del estudio y eventual tratamiento simultáneo de gonorrea en toda paciente que presente otra ITS.

Chlamydia Trachomatis

Es una de las ITS más frecuentes y a su vez con menos diagnóstico. Es asintomática en un 75% de los casos y puede descubrirse solo años después de la infección, durante el estudio de una infertilidad. Produce procesos inflamatorios pélvicos que ocasionan obstrucción de las trompas en la mujer y alteración en la producción de espermatozoides en el hombre y por estos mecanismos: infertilidad. Con cierta frecuencia se asocia además de a gonorrea a otros gérmenes como son el Ureaplasma urealyticum y el Mycoplasma Hominis cuyas manifestaciones clínicas y consecuencias son bastante semejantes a las de las Chlamydias, aún cuando se asocian a menos daño tubario (infertilidad femenina) y más vaginosis en las mujeres.

Su frecuencia va de un 5-15% en adolescentes y jóvenes sexualmente activas/os y hasta 55% en pacientes con síntomas y/o de riesgo. Además, puede ser concomitante con una gonorrea hasta en un 50% de los casos. Se ha visto que en adolescentes es más frecuente que en adultas, y este hecho se atribuye a distinta capacidad de defenderse frente a la exposición al germen y características anatómicas propias de esta edad.

Cuando produce síntomas estos son: flujos vaginales y manifestaciones inflamatorias en el cuello del útero evidenciables al examen ginecológico, también puede producir dolores pélvicos y sangrados vaginales (procesos inflamatorios pélvicos y endometritis).

En el hombre puede producir molestias para orinar (uretritis), y alteración de los espermatozoides con subsecuente infertilidad, sin embargo no es necesario que hallan síntomas para que se produzca el deterioro de la fertilidad.

Los métodos de diagnóstico son complejos y/o caros y con cierta frecuencia se prefiere indicar tratamiento antibiótico ante la sola sospecha (por sintomatología y/o factores de riesgo como cambio de pareja sexual) de esta enfermedad. Existen métodos de diagnóstico a través de exámenes en orina y de secreción vaginal. En otros países este tipo de exámenes pueden ser practicados directamente por el paciente y se adquieren en farmacias.

Las secuelas más importantes de esta infección corresponden a infertilidad, embarazo ectópico )fuera del útero) y Enfermedad Inflamatoria Pélvica, lo que en conjunto con su alta prevalencia, el acceso a prevención y terapia efectiva la hacen una de las ITS prioritarias desde el punto de vista epidemiológico.

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