El humano, como primate superior, presenta una sexualidad más activa en comparación con otros primates inferiores. ((2)) Para fundamentar este hecho, analizaremos lo siguiente:

Características del apareamiento

El ser humano es el primate que no condiciona la cópula a un período de celo, como ocurre con otros primates, y aún con otras especies de la escala animal. Los períodos de reposo sexual son muy escasos en el ser humano; por ejemplo, en el puerperio inmediato, en el estado de embarazo avanzado, en algunos estados de enfermedad y en el período menstrual de la hembra, que solamente tiene una connotación estética.

Por otra parte, el ser humano que necesita un medio ambiente adecuado con el fin de llegar al apareamiento, no necesita los períodos de adaptación que se observan en otras especies cuando son cambiados desde el ambiente natural donde viven.

Características de los efectores erógenos

En el humano se observan abundantes zonas erógenas, y que tienen ricas terminaciones nerviosas, como son: los labios, los lóbulos de las orejas, los pezones mamarios, los senos, y los órganos genitales. Se ha observado que en otros primates no existe tal abundancia de zonas erógenas. Incluso el lóbulo de las orejas y también el apéndice nasal, tienen músculos que reaccionan como los cuerpos esponjosos del pene ante los estímulos sexuales. De hecho hoy día se acepta que la boca es una parte de nuestro cuerpo que se comporta como órgano sexual. En las descripciones fisiológicas de las zonas erógenas en el humano, es la presencia de labios, que tienen una connotación hacia afuera, en forma prominente, pronunciada, y permanente, con abundantes terminaciones nerviosas, y un epitelio muy diferente al que encontramos en otros primates. En éstos, los labios son más delgados, y tienen las características de ser hacia adentro. Por otra parte, si lo comparamos a otros primates, el macho humano es uno de los que tienen el pene de mayor tamaño proporcional.

Conducta post orgasmo

La capacidad orgásmica de la hembra, en comparación con otros primates, es bastante diferente. Es característica la conducta postcoital. Así, en la mona, después de la etapa de apareamiento, es decir, en el postcoito inmediato, se observan actitudes de total indiferencia; se integra a la vida doméstica en forma inmediata, sin presentar un período de relajación o un período de reposo después de esta etapa. Este hecho, si lo trasladáramos al ser humano, pensaríamos más bien en una comedia con características irrisorias.

De la cópula a la Relación Sexual

Por otra parte, la actividad sexual del ser humano es una de las más prolongadas, si la comparamos con otros primates, o con otros animales. En las encuestas hechas por Kinsey se comprobó que el 70% de los encuestados estaban activos sexualmente aún a los 70 años de edad.((3))

En la investigación de la Comisión Nacional del SIDA, publicada en el 2000, acerca de la conducta sexual de los chilenos se encontró lo siguiente: La mujeres de 65 a 69 años, habían tenido una o más parejas sexuales en el último año en 35% y los hombres en 72%.((4))

La actividad sexual en el ser humano, y la cópula en particular, tienen una connotación que va más allá de los fines reproductivos de la especie, como podría describirse para los animales. Representa una consolidación o de integralidad de las relaciones humanas. Como consecuencia, en nuestra sociedad pasa a ser un basamento fundamental para la integración y la mantención del núcleo básico de esta sociedad: la familia. Entonces el coito o la cópula no solamente tienen características fisiológicas de reproducción, sino que es un nexo mantenedor de la sociedad.

La cópula o coito también tiene también una connotación de deseo o satisfacción o un complemento de la relación de pareja en la búsqueda de una sensación muy particular que se expresa como goce sexual.

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((1)). Diccionario Enciclopédica Vox 1. 2009 Larousse Editorial, S.L.

((2)). Desmond Morris. The Naked Ape. A zoologist Study of the Human Animal. Vintage 2005, Ramdon House , 20 Vauxhall, bridge Road, London SW1 V 25 A Consultado en: http://www.sirc.org/about/desmond_morris.html Consultado 9 Febrero 2011.

((3)). Kinsey, A.; Pomeroy, W.; Martin, C., & Gebhard, P. Sexual Behavior in the Human Female, Philadelphia: Saunders (1953).

((4)). Ministerio de Salud. Estudio Nacional de Comportamiento Sexual. Comisión Nacional del SIDA, Chile. Agence Nationale de rechearches sur le SIDA, Francia. Publicación Ministerio de Salud .2000 Santiago, Chile

((5)). Masters, W.H.; Johnson, V.E. (1966). Human Sexual Response. Toronto; New York: Bantam Books.

((6)). Masters, W.H.; Johnson, V.E. (1970). Human Sexual Inadequacy. Toronto; New York: Bantam Books.

((7)). Masters, W.H.; Johnson, V.E. (1974). The Pleasure Bond. Toronto; New York: Bantam Books.

((8)). Masters, W.H.; Johnson, V.E. (1979). Homosexuality in Perspective. Toronto; New York: Bantam Books.

((9)). Master W. Johnson V. Respuesta Sexual Humana. Buenos Aires: Intermédica Editorial, 1981.

((10)). Masters, W.H.; Johnson, V.E.; Kolodny, R.C (1994). Heterosexuality. New York; London: HarperCollins.